Datos personales

Mi foto
SOY UNA PERSONA RESPONSABLE, LE GUSTA SER AMIGABLE Y LEAL,LE GUSTA SU FAMILIA, SU TRABAJO, SU VIDA, LE GUSTA LEER Y SE PREOCUPA POR ACTUALIZARSE EN SU LABOR DOCENTE.

lunes, 25 de agosto de 2008

LOGROS INDISPENSABLES PARA LOS ESTUDIANTES DEL SIGLO XXI.


A) Sobre las habilidades del siglo XXI que se enseñan que he elegido son las siguientes: Pensamiento crítico y solución de problemas: Esta habilidad puede conjuntar varias más como: ejercer un razonamiento completo para la comprensión, tomar decisiones y realizar escogencias complejas, entender la interconexión entre sistemas, identificar y formular preguntas significativas que aclaren varios puntos de vista y conduzcan a mejores soluciones, enmarcar, analizar y sintetizar información con el objeto de solucionar problemas y responder preguntas.
Comunicación y trabajo en equipo, en esta habilidad pueden englobarse las siguientes características: Articular pensamientos e ideas con claridad y efectividad mediante comunicación oral y escrita, demostrar habilidad para trabajar efectivamente con diversos grupos, actuar con flexibilidad y voluntad para ayudar en la realización de los acuerdos necesarios para alcanzar una meta común, asumir responsabilidad compartida para trabajar de manera colaborativa.
B) En el contexto de las asignaturas curriculares básicas, acerca de este punto he escrito acerca de las materias que imparto y sus habilidades y competencias, como:
Taller de Lectura y Redacción:
- Producir e interpretar mensajes.
- Negociar significados interpersonales en contextos específicos.

- Competencias gramaticales: comprende el conocimiento del léxico, reglas de morfología y sintaxis, la semántica del discurso y las reglas fonológicas.

- Competencia en el discurso que incluye la habilidad para conectar en forma coherente oraciones aisladas.

- Competencia sociolingüística: implica la comprensión del contexto social que utiliza la lengua y las reglas socioculturales, así como la función e Interacción de
sus participantes

- Competencia estratégica en la comunicación: consiste en la capacidad para utilizar los recursos verbales y no verbales que permitan solucionar las fallas en la expresión de un mensaje

Ética y valores (cultura de la legalidad):
- Pensamiento crítico
Trabajar colaborativamente
Capacidad de análisis y síntesis.
Habilidad para plantear y resolver problemas morales.
-Capacidad de participar en un diálogo, esto es que sea capaz de escuchar, comunicar, valorar y discernir.
C) Y de los temas interdisciplinarios del siglo XXI, he escogido las Competencias ciudadanas: En este asunto convergen varias disciplinas, como ética, cultura cívica y ética, derecho, ciencias políticas, las ciencias sociales, estructuras socioeconómicas varias más. A parte, también podemos decir, que para lograr estas competencias se necesitan una variedad de técnicas, de proyectos y trabajos colaborativos, y el involucramiento de las TIC.

Óscar Río.

viernes, 15 de agosto de 2008

CÓMO ENSEÑAR CULTURA DE LA LEGALIDAD




Por. Óscar Río Campos Becerra
Agosto 15 de 2008.

Introducción.

La cultura de la legalidad es una asignatura que empieza a tener gran relevancia en la currícula educativa, no sólo a nivel básico sino también a nivel medio superior. Uno de los principales objetivos de esta asignatura es la de concientizar a los estudiantes que la construcción de una sociedad más justa y armónica no sólo es deber del gobierno sino una construcción colaborativa entre sociedad y gobierno. Y la participación de la juventud es importantísima en esta labor.

El Estado de Derecho de un país se sustenta, antes que nada, en el arraigo que tenga la cultura de la legalidad en la sociedad. El respeto a la ley es un valor que se debe fomentar en la conciencia de los individuos desde el nivel más elemental de convivencia social y fortalecer a lo largo de las diferentes etapas de la vida. Si la idea del Estado de Derecho no se traduce en un sistema normativo de cuya aplicación se deriven beneficios o costos tangibles, es difícil que la propia cultura de la legalidad llegue a permear en la conciencia de las personas y de las comunidades.

Para los ciudadanos, la cultura de la legalidad significa llevar a cabo el estricto cumplimiento de las obligaciones que la ley les impone para garantizar la convivencia social y, por otra parte, que el ejercicio de sus derechos se realice en apego a las disposiciones legales.

Se busca que los ciudadanos se apeguen voluntariamente a la legalidad y se convenzan de su utilidad para vivir junto con otras personas con necesidades y derechos similares, en una sociedad cuya diversidad es digna de respetar; asimismo, se espera que desarrollen una actitud crítica frente al desempeño de sus representantes en la vida pública y sepan emplear los mecanismos que la propia ley les otorga, para hacer los cambios que contribuyan al mejoramiento social.

Para poder llevar a cabo este trabajo recomiendo las siguientes páginas para que puedan dirigir su acción en la enseñanza de la Cultura de la Legalidad:

http://www2.scjn.gob.mx/Ministros/oscgv/Public/CULTURA%20DE%20LA%20LEGALIDAD.pdf (gobierno). Donde podremos encontrar Significados de una frase que debiera ser parte de nuestra vida diaria.


http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/index.php?page=cultura-de-la-legalidad, Aquí encontraremos lo que nos indica el Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno y sus prioridades.

http://laip.sinaloa.gob.mx/NR/rdonlyres/B9BC494A-32FE-490A-B4C8-8D10218B82DD/0/PROGRAMAFORTALECIMIENTOÉTICOYFORMACIÓNCIUDADANA.doc, Lineamientos sobre la enseñanza de la Cultura de la Legalidad en el Estado de Sinaloa.


http://www.cultureoflawfulness.org/12%20COL%20Guide%20in%20Spanish.pdf, Este sitio nos presenta una guía para desarrollar una Cultura de la Legalidad.


http://64.76.190.172/cuentos_legales/?q=node/163, Este sitio no indica la manera cómo los docentes de Colombia imparten sus clases de Cultura de la Legalidad y nos comparten sus experiencias en el aula.

http://www.educadem.oas.org/mexico/documentos/Documentos%20de%20Mexico/Presentación%20del%20Programa%20--%20Cultura%20de%20la%20Legalidad_2.doc, aquí se nos presenta un documento que nos enseña la metodología y los contenidos de la Cultura de la Legalidad.


Objetivos de la asignatura.

El alumno bachiller necesita comprender y proponer una posible solución a problemas relacionados en su entorno inmediato, con base en la reflexión ética de los valores en los ámbitos de decisión personal y social. También debe conocer los conceptos que engloban la Cultura de la Legalidad y el Estado de Derecho, dando una respuesta a un planteamiento de un problema que altere la Cultura de la Legalidad en el ámbito, escolar, familiar o social.

Por medio de esta asignatura, el estudiante tendrá un punto de partida que en este caso es el respeto a los límites que marca una sociedad armónica (tradición, norma y ley) así como el aprecio al valor de la justicia, también se busca que conociendo lo que es el vivir conforme a una Cultura de la Legalidad, descubra la importancia de vivir en un Estado de Derecho, y si el estudiante llegara a descubrir por medio de su juicio que una ley es injusta, la obedezca y tenga presente los mecanismos para buscar el cambio de la misma.

Esta asignatura pretende que el estudiante se introduzca al desarrollo de pensamiento crítico, mismo que le servirá para todas las materias del bachillerato, así como para su vida cotidiana. Otra finalidad es que el estudiante identifique y a la vez busque una solución que esté a su alcance sobre un problema que afecte a la Cultura de la Legalidad.

Metodología.

La asignatura está diseñada para ser impartida como taller participativo por lo que los contenidos abordados trascienden a la vida cotidiana de los maestros y alumnos y hacen partícipes a otros actores de la comunidad escolar como lo son los padres de familia, directivos, orientadores y jefes de enseñanza, entre otros de igual importancia.

Esta asignatura parte de dos premisas básicas:
El trabajo formativo que realiza la escuela incide en el fortalecimiento de una cultura de respeto a la ley, como principio básico en una sociedad democrática; y
Los cambios culturales pueden contribuir a la reducción de la delincuencia y la corrupción.

Por lo tanto, es necesario educar al estudiante para que opte por un estilo de vida en donde vea a los valores y a la ética, como algo accesible y fácil de vivir, concientizándose así sobre la importancia de respetar y fomentar las leyes y normas que favorecen el desenvolvimiento armónico de la sociedad. La impartición de la asignatura se hace de manera dinámica, vivencial y participativa. Al iniciar el curso, de inmediato se comienza con la motivación a los estudiantes sobre el tema, he visto la necesidad de ellos por expresar las injusticias que ven y viven y al compartirlo con compañeros y orientadores se convierte en herramienta invaluable como posibilidad de entrada en el pensamiento de cada joven; reflexionando y analizando de manera profunda sobre las consecuencias de cada acto humano. De esta manera podremos alcanzar los sueños para que lo legal sea vivo y trascienda en el desarrollo integral tanto de educandos como de comunidad en general.

A través de dinámicas y ejercicios diseñados para este tipo de programas los estudiantes pueden llegar al desarrollo de varias habilidades del pensamiento, como: análisis, síntesis, el inicio de la formación del pensamiento crítico, la referencia de criterios de valoración, identificación y discriminación sobre las cuales basar las decisiones y la resolución problemas morales, la capacidad de participar en un diálogo en el que sea capaz de escuchar, comunicar, valorar, discernir y también incorporar nuevos puntos de vista o reafirmar los propios. La evaluación que se hace es permanente, actitudinal, procedimental, no se hace a través de exámenes sino de participaciones individuales y trabajos en equipos. La riqueza de las vivencias de cada uno de los alumnos nos motiva a seguir y no desfallecer en este arduo camino en busca de una sociedad más justa, en donde la paz sea una constante de vida como proyecto social.

Conclusión.

El apego a la legalidad es uno de los principios claves en el proceso de formación de ciudadanía. La ley por sí misma y su aplicación es indispensable, más no suficiente, para garantizar una convivencia pacífica, tolerante y respetuosa. Si se quiere lograr esto último, deberá fomentarse una educación que promueva en las personas el ejercicio responsable de su libertad y el desarrollo de su autonomía moral; así como la capacidad de solidarizarse y preocuparse por el bienestar colectivo.

Además, la cultura de la legalidad también impone a los gobernados el deber de exigir a las autoridades el cumplimiento puntual de la ley; esto es, denunciar las irregularidades, abusos y actos ilícitos.

Visitar los sitios indicados al inicio de este trabajo será de mucha utilidad para aquel docente que se enfrasque en este hermoso mundo de la ética, ya que lo orientaran sobre su propio quehacer como docente de cultura de la legalidad, y lo más importante lo comprometerán a luchar por un medio social mejor, contagiando a sus alumnos.

domingo, 10 de agosto de 2008

MI AVENTURA DE SER MAESTRO


MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA.

Cómo puedo explicar lo que realmente desde mi adolescencia nunca me pasó por la cabeza ser Profesor, en esa bella época sólo me importaban mis proyectos, ya ideados en la cabeza, y ser maestro nunca, ni por equivocación era una opción, pero la vida nos lleva a donde uno menos se imagina y esta es mi aventura: la aventura de ser maestro:

La vida tiene caminos que nos guía a sitios, lugares y circunstancias insospechadas. Al salir de la preparatoria en México (1986), me inscribí a la ESIQUIE del IPN, para ingeniero metalúrgico, pero en mi casa, tenía una actividad muy constante en la parroquia de mi colonia y de ahí nació la inquietud de ser seminarista, Dejé la escuela o mejor dicho, nunca fui a la escuela superior y me fui al seminario franciscano en Guadalajara en agosto de 1986, hice los estudios propios de la Orden y después del sacerdocio.

Estudié filosofía por tres años (1992 – 1994), e iniciamos los estudios desde la filosofía contemporánea, fue donde conocí al existencialismo tanto el ateo como el cristiano, y otras materias más. Después estudié la teología en Monterrey (1995 – 1997), nunca había estudiado algo tan grandioso como ella, me impresionó tanto su profundidad, su elegancia, y nada era la filosofía comparada con ella.

Desde el tiempo de mis estudios filosóficos me interesó la formación de los estudiantes seminaristas (desde aquí nace mi vocación de formador, más que de maestro), había tantas cosas que cambiar, había tanto que corregir, pensé que podría contribuir a la formación de nuevos frailes que los hiciera no sólo a sus conocimientos, sino a vivir mejor su vocación, sentía que tenía mucho que aportar. Algunos de mis profesores fueron un paradigma a seguir por su ejemplo, su humildad, su preparación y espiritualidad. Me entusiasmaba la guía espiritual de los seminaristas, pero después de varios problemas personales, aunado a esto problemas con mis formadores, salí de ahí. No dudé en hacerme maestro pero no tenía carrera magisterial, así que revalidé mis materias de filosofía en la UNIVA, fui pasante y de esta manera conseguí un trabajo en una preparatoria en Baja California donde el director era un Sacerdote, amigo mío, quien no dudó en contratarme. Así de esta manera por fin, el 11 de agosto de 1997 me estrené como profesor, tuve dos grupos de primer semestre que fueron muy tolerantes conmigo y terminamos como muy buenos amigos.

La única experiencia de clases eran las que había impartido en una escuela de espiritualidad y otra de pastoral, las que teníamos con los grupos juveniles o en las misiones que nos enviaban en las vacaciones. Mis primeras clases fueron un tipo de experimento, posteriormente fui creciendo en práctica y me inscribí a cursos que me ayudaran a ser mejor profesor.

Pienso, como anteriormente había dicho, siento que tengo mucho que aportar a mis alumnos, aunque sé que no siempre he sido el ejemplo que debo ser. El profesor no debe ser sólo una biblioteca portátil que desparrama contenidos, sino además de conocimientos debe enseñar con el ejemplo. El compromiso del profesor es muy fuerte, es un líder, aunque a veces no lo queramos ver así. Debe saber que el material que enseña va dirigido a personas y que cada una tiene una historia que lleva todos los días al salón. El profesor nunca debe olvidar esto: tratamos con personas, formamos personas, y esto es mucho. Claro, esto lo veo desde el punto de vista de mi formación humanística, pero igual creo que los profesores de ciencias exactas deben comprender esto: La educación tiene un rostro humano y nosotros debemos dárselo. Formamos conciencias y opiniones, una mala decisión puede afectar a un alumno durante toda su vida y viceversa.

He tenido la experiencia de dar clase en secundaria y en universidad, y la adolescencia es una etapa que debe cuidarse mucho por las condiciones que todos conocemos que tiene esta fase. En el bachillerato, el alumno debe tomar decisiones muy importantes en su vida, que tanto le pueden beneficiar si lo hace adecuadamente, o lo pueden perjudicar si lo hace sin pensar en las consecuencias; es este el momento en que elige una carrera que dirigirá su acontecer profesional en su vida adulta y en algunos casos, se comprometen a vivir en pareja y a entrar en la vida económica activa. El profesor tiene que hacer las veces de asesor, de psicólogo, orientador, hasta de papás, Esto da muchas satisfacciones pero también no pocos problemas, el compromiso con un alumno es desgastante, frustrante, pero también nos ayuda a crecer y a no olvidarnos que alguna vez al igual que ellos fuimos adolescentes con problemas, y que necesitamos algo de comprensión y ayuda. Y creo que muchos maestros le “sacamos” a este tipo de compromisos. Es más cómodo dar la clase, y seguir adelante, dejar tareas, pero sin involucrarse en otras cuestiones más personales. Es cierto que si no puedo ayudar a un adolescente, sí lo puedo encaminar.

Las satisfacciones de esta profesión son las de ver a mis alumnos en vías de progreso de ser mejores, tanto en su inicio de su universidad, cuando logran aprender algo que les ha costado mucho aprender o dominar, el pasar sus exámenes a título, para no perder el semestre, La madurez que van adquiriendo en estos tres años, que para algunos serán los mejores de su juventud. El crecimiento de tomar sus propias decisiones y aventurarse a salir de la región para conseguir sus proyectos. El compañerismo de los profesores, a pesar de los problemas propios de las relaciones humanas, en el plantel donde trabajo somos como 20 docentes que con todo y diferencias, cuando se trata del bien de los estudiantes no dudamos en lograr los consensos y colaborar. Es un ambiente sano de trabajo. La institución nos ha estado capacitando continuamente, y eso es muy bueno, tanto para mí como para los alumnos.

Los motivos de insatisfacción que logro percibir que no dejan de ser inquietudes en el alma, es que en muchos alumnos no les veo esa visión ni ambición por ser mejores, tienen una visión derrotista de la vida y por más ayuda que se les brinde no cambian de actitud, las condiciones de las aulas y el mobiliario no son las adecuadas, a veces las políticas que utilizan los directores con respecto a los docentes no son muy buenas, ya que parece que de lugar que seamos compañeros parecemos sus criados, empleamos horas en la casa para preparar clase, calificar exámenes o trabajos sin que esto sea retribuido y reconocido, dejando tiempo de aprovechar con la familia (de por si trabajo en la mañana y en la tarde-noche, que llego a cenar en la casa y todavía con trabajo escolar).

No dejo de pensar que es una profesión, e incluso una vocación para el que así lo considere. Muy noble y muy esencial en la vida es la educación. Y gracias a la vida o a Dios tengo esa misión y me estaré actualizando por la convicción que tengo de la importancia de este trabajo. Lo más importante de ser maestro es el gran compromiso de que aprendan nuestros alumnos no sólo conocimientos, sino que aprendan como vivir, y vivir bien, a que aprendan a ser independientes y responsbles de sus propias vidas y decisiones, que sean un aporte positivo a la sociedad. Porque no podemos circunscribir nuestra labor a un salón de clases de material. Nuestro salón de clases es la sociedad, el mundo, y en todo momento debemos ser maestros.

Oscar Río Campos B.

miércoles, 6 de agosto de 2008

LO QUE APRENDÍ

Lo que aprendí y no aprendí

Identidad docente.
Iniciamos en cómo me percibo como docente y mi confrontación con la docencia, fue una grata experiencia el visualizarme a mí mismo como profesor desde mi propia óptica, con mis expectativas, preocupaciones y satisfacciones, así como conocer las competencias mías y las de mis alumnos, y ver verdaderamente en qué nivel estoy. Desarrollamos actividades para conocernos mejor como docentes y compartir con los demás compañeros nuestras propias experiencias para enriquecernos y fortalecer nuestros lazos.

Tendencias y modelos educativos.
Reconocer los modelos educativos aplicados histórica y mundialmente, aprendía a no satanizar los anteriores modelos y tomar lo bueno de cada uno de ellos, y conocí las tendencias que influyen en nuestra reforma educativa, aquí es donde nos preguntamos ¿otra reforma más? En este apartado hemos explorado las tendencias educativas a nivel mundial, conocimos la historia de los modelos educativos y las críticas a cada uno de ellos. Descubrimos su influencia en nuestra reforma educativa actual y sus porqués en nuestro país.

Dimensiones de la práctica docente.
El compromiso del docente no sólo se circunscribe a la mera transmisión de conocimientos sino que debemos conocernos a nosotros mismos y conocer a nuestros alumnos, sus necesidades, sus broncas, su lenguaje, sus posturas, para poder emprender con nuestra labor docente que se extiende más allá del aula y echar mano de todos los recursos a su alcance. Aquí Identificamos los lenguajes de nuestros alumnos y sus preocupaciones, su propia versión de cómo nos ven en acción y cómo nos perciben como personas, identificamos cómo podríamos ayudarlos a ser mejores personas y ser mejores estudiantes.


Propuesta de intervención e innovación.
Aprendí a construir una webquest (que antes de este tema ni siquiera sabía que existían), fue una experiencia muy padre y fue explorar un terreno que desconocía y que debo aprender muy bien. Descubrí que hay países donde se aplican ya en bachilleratos, secundarias y a nivel universitario. Pude observar la gran cantidad de portales que están dedicados a estos recursos y su gran riqueza didáctica y pedagógica. Desarrollamos una webquest de acuerdo a nuestra asignatura, aunque he de decir que de manera incipiente, también aprendí acerca de sus ventajas y su aplicación y el futuro de ellas en la educación.

Fortalezas y debilidades:
Una de mis grandes fortalezas es la de estar siempre dispuesto a aprender y a cambiar, estoy dispuesto a actualizarme y a tener el interés de hacer bien mi labor, me gusta estar bien preparado y tener herramientas, destrezas y habilidades para solucionar los conflictos que se me presentan, además tengo un carácter que me facilita las relaciones con mis compañeros así como con mis alumnos, tengo gran disponibilidad a aceptar críticas tanto de mis alumnos como de mis compañeros docentes y directivos, porque a pesar de que casi a nadie nos gusta que nos corrijan, veo en esto una oportunidad de crecer y hacer mejor mi trabajo. Me gusta la disciplina en el grupo, así como sus trabajos en equipos, y así como sus relaciones interpersonales. No tengo problemas en el dominio de mis materias, las conozco y además me intereso en buscar nueva información para estar actualizado y responder a mejor a los cuestionamientos de mis alumnos.
Mis debilidades: puedo mencionar que me falta más conocimientos y sobre todo práctica de las NTIC´s, me falta mejorar en la planeación y contemplar algunos aspectos que anteriormente no he considerado, en cuanto a la evaluación también debo reconocer que no he sido constante en la retroalimentación constructiva y en la autoevaluación del propio estudiante.

MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA

MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA


A decir verdad en mi juventud, nunca tuve la idea de ser maestro. La vida tiene caminos que nos guía a sitios, lugares y circunstancias insospechadas. Al salir de la preparatoria en México (1986), me inscribí a la ESIQUIE del IPN, para ingeniero metalúrgico, pero en mi casa, tenía una actividad muy constante en la parroquia de mi colonia y de ahí nació la inquietud de ser seminarista, Dejé la escuela o mejor dicho, nunca fui a la escuela superior y me fui al seminario franciscano en Guadalajara en agosto de 1986, hice los estudios propios de la Orden y después del sacerdocio.

Estudié filosofía por tres años (1992 – 1994), e iniciamos los estudios desde la filosofía contemporánea, fue donde conocí al existencialismo tanto el ateo como el cristiano, y otras materias más. Después estudié la teología en Monterrey (1995 – 1997), nunca había estudiado algo tan grandioso como ella, me impresionó tanto su profundidad, su elegancia, y nada era la filosofía comparada con ella.

Desde el tiempo de mis estudios filosóficos me interesó la formación de los estudiantes seminaristas, había tantas cosas que cambiar, había tanto que corregir, pensé que podría contribuir a la formación de nuevos frailes que los hiciera no sólo a sus conocimientos, sino a vivir mejor su vocación, sentía que tenía mucho que aportar. Algunos de mis profesores fueron un paradigma a seguir por su ejemplo, su humildad, su preparación y espiritualidad. Me entusiasmaba la guía espiritual de los seminaristas, pero después de varios problemas personales, aunado a esto problemas con mis formadores, salí de ahí. No dudé en hacerme maestro pero no tenía carrera magisterial, así que revalidé mis materias de filosofía en la UNIVA, fui pasante y de esta manera conseguí un trabajo en una preparatoria en Baja California donde el director era un Sacerdote amigo mío, quien no dudó en contratarme.

La única experiencia de clases eran las que había impartido en una escuela de espiritualidad y otra de pastoral, las que teníamos con los grupos juveniles o en las misiones que nos enviaban en las vacaciones. Mis primeras clases fueron un tipo de experimento, posteriormente fui creciendo en práctica y me inscribí a cursos que me ayudaran a ser mejor profesor y a que aprendieran mejor mis estudiantes. Siempre me gustó la disciplina en el estudio, tanto en mi persona, como en mis alumnos. La renovación pedagógica es un desafío personal y le da una vida a nuestra enseñanza. Siempre he pensado que la disciplina es un elemento indispensable para lograr a aprender, una disciplina no intransigente, sino una disciplina asumida con responsabilidad, dialogada e inteligente. Una disciplina que ayude al alumno a superar sus vicios en su actuar académico y no un obstáculo más para que fracase.

Pienso, como anteriormente había dicho, siento que tengo mucho que aportar a mis alumnos, aunque sé que no siempre he sido el ejemplo que debo ser. El profesor no debe ser sólo una biblioteca portátil que desparrama contenidos, sino además de conocimientos debe enseñar con el ejemplo. El compromiso del profesor es muy fuerte, es un líder, aunque a veces no lo queramos ver así. Debe saber que el material que enseña va dirigido a personas y que cada una tiene una historia que lleva todos los días al salón. El profesor nunca debe olvidar esto: tratamos con personas, formamos personas, y esto es mucho. Claro, esto lo veo desde el punto de vista de mi formación humanística, pero igual creo que los profesores de ciencias exactas deben comprender esto: La educación tiene un rostro humano y nosotros debemos dárselo. Formamos conciencias y opiniones, una mala decisión puede afectar a un alumno durante toda su vida y viceversa. A los alumnos hay que enseñarlos a pensar y sentir, y hacer pensar y sentir. Hay que hacerlos críticos, autocríticos y propositivos. Y de esta manera también el profesor sigue aprendiendo a ser autocrítico y a escuchar a sus alumnos son los que le dan luz al maestro de dónde va, de cómo va. Esta interacción enriquece tanto al maestro como al alumno, así como al proceso educativo. Hay que rescatar el valor humano del conocimiento. Y todo lo humano tiene un valor en sí. Hay que ayudarles a comprenderse a sí mismos. Lo único importante son los alumnos, el aprendizaje debe estar centrado en él y no en el profesor, y todo lo que haga el profesor en sus clases, su preparación, su actualización debe ser en vistas de enseñarle mejor al estudiante y no de lucirse y presumir la gran cantidad de conocimientos. La humildad debe ser un valor indispensable en la persona del docente y la constante escucha del alumno.

He tenido la experiencia de dar clase en secundaria y en universidad, y la adolescencia es una etapa que debe cuidarse mucho por las condiciones que todos conocemos que tiene esta fase. En el bachillerato, el alumno debe tomar decisiones muy importantes en su vida, que tanto le pueden beneficiar si lo hace adecuadamente, o lo pueden perjudicar si lo hace sin pensar en las consecuencias; es este el momento en que elige una carrera que dirigirá su acontecer profesional en su vida adulta y en algunos casos, se comprometen a vivir en pareja y a entrar en la vida económica activa. El profesor tiene que hacer las veces de asesor, de psicólogo, orientador, hasta de papás, Esto da muchas satisfacciones pero también no pocos problemas, el compromiso con un alumno es desgastante, frustrante, pero también nos ayuda a crecer y a no olvidarnos que alguna vez al igual que ellos fuimos adolescentes con problemas, y que necesitamos algo de comprensión y ayuda. Y creo que muchos maestros le “sacamos” a este tipo de compromisos. Es más cómodo dar la clase, y seguir adelante, dejar tareas, pero sin involucrarse en otras cuestiones más personales. Es cierto que si no puedo ayudar a un adolescente, sí lo puedo encaminar. El docente debe ser un profesional del proceso comunicativo y esto requiere entrenamiento, reflexión y la búsqueda de un estilo ya depurado para lograr la empatía con el alumno.

Las satisfacciones de esta profesión son las de ver a mis alumnos en vías de progreso de ser mejores, tanto en su inicio de su universidad, cuando logran aprender algo que les ha costado mucho aprender o dominar, el pasar sus exámenes a título, para no perder el semestre, La madurez que van adquiriendo en estos tres años, que para algunos serán los mejores de su juventud. El crecimiento de tomar sus propias decisiones y aventurarse a salir de la región para conseguir sus proyectos. El compañerismo de los profesores, a pesar de los problemas propios de las relaciones humanas, en el plantel donde trabajo somos como 20 docentes que con todo y diferencias, cuando se trata del bien de los estudiantes no dudamos en lograr los consensos y colaborar. Es un ambiente sano de trabajo. La institución nos ha estado capacitando continuamente, y eso es muy bueno, tanto para mí como para los alumnos.

Los motivos de insatisfacción que logro percibir que no dejan de ser inquietudes en el alma, es que en muchos alumnos no les veo esa visión ni ambición por ser mejores, tienen una visión derrotista de la vida y por más ayuda que se les brinde no cambian de actitud, las condiciones de las aulas y el mobiliario no son las adecuadas, a veces las políticas que utilizan los directores con respecto a los docentes no son muy buenas, ya que parece que de lugar que seamos compañeros parecemos sus criados, empleamos horas en la casa para preparar clase, calificar exámenes o trabajos sin que esto sea retribuido y reconocido, dejando tiempo de aprovechar con la familia (de por si trabajo en la mañana y en la tarde-noche, que llego a cenar en la casa y todavía con trabajo escolar).

No dejo de pensar que es una profesión, e incluso una vocación para el que así lo considere. Muy noble y muy esencial en la vida es la educación. Y gracias a la vida o a Dios tengo esa misión y me estaré actualizando por la convicción que tengo de la importancia de este trabajo, esto por mis alumnos y por mis hijos que en un determinado momento alumnos serán.

Oscar Río Campos B.